Los últimos pescadores
Homenaje a Juan Miguel Zulategui, padre de Adriana, y a la memoria de una vida ligada al mar.
Los últimos pescadores es una obra de gran formato inspirada en una historia familiar real: la del padre de Adriana y su pasado como pescador. La pieza nace como un homenaje íntimo a una etapa marcada por el esfuerzo, la mar y la dignidad silenciosa de un oficio duro, transmitido aquí a través del color, el movimiento y la profundidad del océano.
La obra está realizada en acrílico sobre un tablón de madera de dos metros, preparado con una primera capa de gesso para sellar la superficie y favorecer la adherencia de la pintura. Sobre esta base, las capas de azul, turquesa y sombra construyen una atmósfera submarina envolvente, donde los atunes avanzan entre corrientes y bancos de peces.
Más allá de su lectura marina, la composición funciona como una memoria visual. Los atunes representan la fuerza del mar, pero también el recorrido vital de quienes salían a faenar durante largas jornadas, enfrentándose al frío, al cansancio, al viento y a la incertidumbre. La obra recoge esa conexión entre el océano y la vida cotidiana de los pescadores: del barco a la lonja, del esfuerzo al mercado, del trabajo al sustento familiar.
El título, Los últimos pescadores, conserva ese tono de despedida y reconocimiento hacia una generación vinculada al mar con respeto, paciencia y valentía. Es una pieza pensada para ocupar el espacio con presencia, pero también con emoción contenida: un tributo a una historia personal y, al mismo tiempo, a toda una tradición pesquera.
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